
En el polígono de Riu Clar el siniestro cambia de naturaleza. Ya no se trata de un comedor con el techo negro: aquí hay naves de estructura de acero y cubierta de chapa, instalaciones de potencia, armarios de maniobra, autómatas, variadores, compresores, líneas de producción y mercancía en estanterías. Si en un sitio así se queman cables, bandejas, embalajes técnicos o piezas de plástico, el humo sale cargado de ácido y cloro, la propia nave lo reparte con sus corrientes de aire caliente y acaba depositado en cada rincón, incluido el interior de los armarios eléctricos, las aletas de los disipadores y los devanados de los motores.
Lo que se ve es lo de menos. Lo grave es que esa capa atrae la humedad, conduce la corriente y se come el cobre, el latón, el estaño y sus aleaciones. Las consecuencias asoman a las dos, cuatro o seis semanas en forma de bornes adelgazados por el óxido, contactores pegados, tarjetas muertas, motores recalentados y paradas de línea que ya nadie vincula al fuego, porque el expediente se cerró hace tiempo. Por eso, en un polígono, nuestro informe anota uno por uno los equipos e instalaciones expuestos, calcula el riesgo de que la corrosión aparezca más tarde y dice qué hacer con cada uno: estabilizar, vigilar o reponer.
Hay además un asunto que casi ningún proveedor plantea a tiempo: el orden de reapertura. Volver a arrancar una línea con residuo ácido dentro de los cuadros no es reanudar la actividad, es acelerar el deterioro.
En FIXOREX TARRAGONA hacemos limpieza y restauración tras incendio en Riu Clar con foco en corrosión de cuadros, instrumentación y maquinaria, y con informe de riesgo utilizable por tu aseguradora.
Accesos y logística en el polígono de Riu Clar
En las primeras horas la apariencia no importa. Lo urgente es secar el ambiente de la nave y fijar el ácido que cubre cuadros y máquinas, que es lo que detiene la corrosión mientras se prepara el resto de la obra.
Naves de producción
Líneas, maquinaria y pórticos de acero.
Salas técnicas
Armarios de maniobra, PLC y variadores.
Almacenes
Estanterías, stock y embalaje técnico.
Talleres y mantenimiento
Bancos de trabajo y equipamiento auxiliar.
Soportes y metales que recuperamos
Tratamos armarios y pletinas, bandejas de cable, motores, compresores, autómatas, variadores y sensores de campo, además de la estructura, la cubierta, las estanterías y la mercancía, y todo lo que recibió humo queda registrado en un inventario.
Clientes que nos avisan tras un fuego
Recibimos llamadas de jefes de mantenimiento y de ingenierías que necesitan un informe de riesgo para su aseguradora, de gerentes que quieren un orden seguro para volver a producir y de empresas vecinas que no ardieron pero se llenaron de humo. Todos preguntan lo mismo, qué máquina fallará aunque ahora funcione, y la respuesta solo aparece abriendo armarios, mirando dentro y tomando medidas.
Informe de daños en 24-48 horas
Revisamos instalación y equipamiento uno a uno y dejamos por escrito el riesgo de corrosión de cada elemento, para que la compañía lo tenga delante antes de cerrar el expediente.
Visita de diagnóstico
Concertamos la visita en 24 a 48 horas desde el aviso y llegamos con el equipo de diagnóstico, no con la cuadrilla. En esa primera visita seguimos el rastro del humo habitación por habitación y apuntamos qué ardió en cada foco: la madera, la grasa y el plástico piden tratamientos que no se parecen en nada.
Identificación del residuo
Determinamos si el depósito es seco, graso o clorado, medimos su reacción sobre cada soporte con test de limpieza controlados y marcamos las zonas donde el residuo ácido ha alcanzado metal, instalación o equipo electrónico.
Informe de alcance
Entregamos un documento con el mapa por estancias, el reportaje fotográfico, la relación de partidas recuperables y la lista explícita de lo que damos por perdido. Ese informe es el que se entrega a la compañía de seguros.
Neutralización y anticorrosión
Retiramos cada residuo con la química que le corresponde, neutralizamos el depósito ácido antes de arrastrarlo y estabilizamos bornes, embarrados, contactos y placas para que la corrosión no siga avanzando bajo la superficie limpia.
Verificación y acta
Tratamos el olor en el material que lo emite, comprobamos partículas y compuestos volátiles antes de devolver el espacio y cerramos con un acta de entrega que detalla lo ejecutado, lo verificado y lo que queda fuera del alcance.
Procedimiento completo y contacto
En una nave, la corrosión es la factura que llega tarde. Consulta las demás zonas, mira el procedimiento completo o escríbenos desde contacto.
Preguntas frecuentes en el polígono de Riu Clar
¿Qué pasa con lo que no se puede recuperar?
Se dice y se documenta, que es exactamente lo que casi nadie hace. La espuma aislante impregnada, el pladur que se ha bebido el agua de extinción, la tela con grasa metida en la fibra y gran parte de la electrónica que respiró humo clorado no se limpian: se reponen, y así lo escribimos.
Ponerlo por escrito con criterio técnico no es pesimismo comercial: es lo único que permite que la compañía lo indemnice, porque lo que no consta en el informe no se paga.
¿Cuándo se puede volver a ocupar el inmueble?
Cuando el ambiente lo permite, no cuando la vista lo sugiere. Tras un incendio quedan partículas finas en suspensión y compuestos volátiles que siguen liberándose desde materiales impregnados, y el olfato se satura en pocos minutos y deja de ser un indicador fiable. Por eso medimos antes de devolverte el inmueble, y si las lecturas no salen bien seguimos trabajando y te lo contamos, por muy resuelto que parezca a la vista.
¿Fuego o humo en el polígono de Riu Clar? Empecemos por medir el daño
936 940 451